Recorrido completo por la Vía Verde del Tajuña, desde su comienzo en la localidad de Arganda del Rey hasta su final en el pequeño y tranquilo pueblo de Ambite. Casi 100 kilómetros de ida y vuelta por la bonita vega del río Tajuña que nos acerca a los últimos reductos agrícolas de la Comunidad de Madrid.
Son varías la ocasiones en las que he realizado la
Vía Verde del Tajuña desde el helipuerto de Morata pero nunca había comenzado desde Arganda. Tenía muchas ganas de conocer este nuevo tramo de la Vía
“puesto en valor” hace algo más de un año. Como no sabía el punto exacto de comienzo, busqué en
Wikiloc un track que me mostrara el recorrido completo. De entre unas 30 rutas que me devolvió el buscador de esta magnífica aplicación, busqué el track más popular. Encontré uno que tenía unas
4400 visualizaciones y unas 350 descargas. Supuse que era un track fiable debido a la gran aceptación que tenía entre los usuarios de entre todos los tracks que alberga Wikiloc.
Para mi sorpresa, ese track lo había subido yo de la última vez que había realizado esta
Vía Verde en marzo del 2008. Reconozco que me agradó bastante saber que un track mío tuviera ese grado de interés por los usuarios de
Wikiloc. Tampoco me sorprende, ya que una de las rutas más vista de mi blog es la realizada ese día y que titulé:
Vía Verde del Tajuña. Si a esto unimos que esta
Vía Verde, quizá sea la más utilizada entre todas las
Vías Verdes por su cercanía a Madrid y por la posibilidad de acércate en
Metro Ligero hasta el comienzo de la misma es normal que sea una referencia muy visitada.
En compañía de
JLGoas llegamos en coche hasta el aparcamiento situado junto a la
Estación de Metro Ligero de Arganda. Tras un pequeño tramo por las calles de esta localidad, encontramos el carril rojo que caracteriza las
Vías Verdes junto a una rotonda que enfila hacia el nuevo
Hospital de Sureste. En apenas un kilómetro llegamos hasta este centro sanitario para enfilar un larga recta que nos situé al comienzo de una tendida subida por los montes que nos separan del
valle del Tajuña. A pesar de la longitud, la subida se hace agradable, gracias a las magníficas vistas que podemos ir observando. En la cima nos aguarda la
cementera, la cual incluso se pude ver desde
Leganés, con sus monstruosas chimeneas, ruidosas máquinas y grandes montañas de áridos. A partir de este punto el trazado es en bajada, primero entre campos de olivos y luego siguiendo el sinuoso trazado que forman los pliegues de los cerros que forman el
valle del Tajuña. No dejéis de pararos para observar las magníficas vistas del valle y de
Morata desde estos magníficos miradores naturales.
A pesar del frío, marchamos a buen ritmo para intentar alcanzar a los amigos
“Pitufos” que han salido a la misma hora que nosotros pero desde
Morata. El tramo hasta
Ambite, no ha cambiado mucho de la última vez que estuvimos por aquí. Sigue manteniendo los mismos encantos y careciendo de los mismos puntos de mejora. Cruzamos
Perales, pasamos junto a
Tielmes, Carabaña y Oruro para finalmente llegar hasta la
antigua estación en Ambite, punto y final de la
Vía Verde. En este punto los
“Pitufos” están dando la vuelta de regreso. Nosotros, al encontrar cerrado el bar de la estación, nos llegamos hasta el bar situado en la plaza de la iglesia de
Ambite para tomar algo caliente y un sabroso pincho de tortilla.
Dejamos
Ambite con una ligera lluvia que poco a poco nos va calando. Tras pasar
Oruro, la ligera lluvia va tornado en fuerte aguacero para seguidamente pasar a granizo que suena con fuerza el casco. Además un fuerte viento de cara hace que la cosa empiece a ponerse difícil. ¿Por qué el viento siempre sopla de cara? Tanto tiempo lloviendo hace que los dedos de los pies y manos empiecen a entumecerse y pierdan sensibilidad.
Bajo el
puente de la A-3 paramos para quitarnos los guantes. Totalmente inservibles por estar completamente mojados, utilizo los manguitos para protegerme las manos. Este remedio casero se convierte en una práctica solución ya que, a partir de ese momento, comienzo a recuperar los dedos de las manos. Durante todo el camino de vuelta vamos encontrándonos a
“pitufos”, unos refugiados de la lluvia y otros esperando a compañeros rezagados.
En compañía de algunos
“Pitufos”, llegamos a
Morata, cuando el tiempo se toma una tregua. Nos despedimos rápidamente y comenzamos el último tramo que nos queda hasta llegar a
Arganda. La larga subida se hace dura por los kilómetros acumulados pero afortunadamente no sopla ni aire, ni llueve. Quizá se me hace más duro el descenso hasta
Arganda, ya que debido a la cantidad de agua que llevamos encima, el aire del descenso hace que empecemos a notar otra vez el frío en brazos y piernas.
Al final han sido casi
100 kilómetros donde los protagonistas han sido las inclemencias meteorológicas.
¡Que ganas tengo que llegue el buen tiempo ! Como siempre os dejo el track GPS en
wikiloc.
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